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5/2/08

VIDA SIN


Qué fue de los días
en los que tu miedo a mis cuchillos
te obligaba a no dejarme escapar de la habitación.
Qué fue, en general, del miedo
que tenías a que yo pudiera pensar en lo demás.
En la promiscuidad de los vergeles
y en los vástagos de dios
y en mis costillas.
En este ritual frenético causado
por el daño y los destrozos
que la gente causa a la gente.
En la penitencia de saberme ganador
de una celda ajena a la amalgama de apatía y libertad.
Qué fue de aquellos días,
ahora que comprendo que quisiste y supiste vivir la vida sin mí.
Ahora que el cuchillo de cortar el pan sigue en su sitio.
Ahora que puedo vagar solo
por el pasillo y la cocina
con otros cuchillos
de puertas adentro.

MERCADEO


Pasaréis desapercibidos por el hipotálamo de la procesión.
Nuestros contemporáneos valoran en cualquier currículum la casilla:
ESTADO VEGETAL.
Cállate y aplica el callo
para producir tornillos o si no esta feria
alumbrará un déficit demasiado preocupante.
Los peces gordos mercadean con los pezqueñines
bajo la cruz roja, la media luna
y las culturas ancestrales que me infundieron el miedo
hacia el que mira por encima del hombro.
Santa madre de dios,
no sé qué forma darte.
Te ruego que no envíes a la santísima trinidad.
Más bien necesitamos un ejército
para luchar contra nosotros mismos.

TODOS BUENOS SI MUERTOS


Hay quien elige la salida más cobarde.
Quien no dice más alto ni mejor sabiendo que puede.
Quien no mira para no ver.
Quien no busca ser una fuente de problemas
para el resto ni para sí mismo.
Quien no busca ser.
Quien no se expresa con sinceridad en un velatorio.
PUES SÍ, ERA UN HIJO DE PUTA.
Y, señores, por haber muerto no deja de serlo.

EL GUSTO ES MIO


Cuéntame hasta diez.
Que no me falten alicates
para cortar la corriente
en el momento justo.
Cuando la risa haga explotar tus dientes
en dos mil cristales
querré recibir una astilla
en el pecho,
con la luz apagada,
para que no puedas ver
cómo
me muero
de gusto.

PARA MÍ



un poeta no es uno que publica libros,
ni siquiera tiene por qué escribir poemas.
Para mí un poeta es aquel
que hace sonar un sonajero (cada vez más pequeño) dentro de mí.
Llámalo sensibilidad, conciencia, alma.
Para mí un poeta es aquel
que me saca una lágrima.
Para mí serás poeta
si me haces olvidar
que también es una lágrima
aquello que mis enemigos buscan,
cuando me meten el dedo en el ojo
para no dejarme ver
por dónde
piso.

De mí

Adrián Nicolás Penela.
Me parieron en Oviedo en el verano del 89. Tras una etapa de aclimatación en el planeta y de observación de la sociedad y del mundo conocido comencé a escribir. En la actualidad estudio para ingeniero topógrafo y todavía cuento mis años con los dedos de las manos y los pies. Llevo, junto a otros tres amigos, el "manual de antrología" y cuento con un blog personal, "capitulación y mercadeo". Hoy en día mi objetivo es perfilar un poemario inacabado, o al menos empezarlo, y descubrir parte del mundo desconocido. De puertas adentro.