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13/3/08


Será mi casa sostenida sobre el sueño del agua,
pilotes cilíndricos que lamerán las mareas.
Si he de ser sincero, apenas me queda tiempo para soñar
y esa casa deseada está buscándome entre los goznes de mi memoria.
Casi he perdido medía vida sustituyéndome a mi mismo,
cada vez me veo más lejos, más expuesto, más débil,
y sin embargo cuando mis dedos acarician son los labios del fuego
y en la densidad de mi adn circula una música,
algo parecido a un adagio que sustituye los pronombres posesivos
por un trozo de noche donde atemperar los silencios,
aquellos, que todavía son capaces de sentir un escalofrío.

Sabes que me gustan las cajas.
Colecciono cajas de cualquier tamaño que tengan la facilidad de vaciarse,
ya sean de metal, de madera, de cartón duro trabajado.
No sé lo que pienso guardar en ellas.
Siempre creo que tesoros que naufragaron conmigo
y que posiblemente lo seguirán haciendo.
Soy muy proclive a guardar los restos de mi vida en esas cajas.
Tengo muchas, algunas vacías que esperan sabe dios que milagro,
que grandes poemas de demoliciones y conquista
o esas monedas extranjeras, postales, tu nombre en ellas,
fotos de anticuario, relojes o carteras con el deposito agotado de la vida.
Sabes que me gustan las cajas, que tú estás en muchas de ellas,
aquellos poemas eran para ti, aquella carta era tuya,
en esta foto hemos salido bien, que jóvenes
¿recuerdas Cádiz y tu falda al viento de la costa?,
esta navaja de mil usos sin estrenar,
uff esta cartera huele todavía a mis sueños,
las pipas de todas las clases y países…
Sabes que me gustan las cajas,
pero ni en broma me dejes en una para siempre.

Miro a una mujer redondear la calle y me digo:
“ yo ya he ardido en este fuego”
y un viento de nostalgia me trae más de veinte años de historia.
Ando en la tarde y se cruza conmigo
el sabio viento de los desiertos,
en él siempre se recoge el pulso de mi vida,
y cuando viene el crepúsculo,
hay un rumor encendido de púrpura en la lluvia,
ese que trae a mi alma la melancolía.

Me dejo caer en el silencio de una tarde
donde la primavera empieza a recrearse
entre los árboles y un goteo de pájaros.
A veces la sombra que se eriza en mí,
trae un resuello de abanicos.
En su quehacer de sabiduría
emana la luz de un refugio de albadas
y el color de los sueños que atesora
sé que se ha forjado en el crisol de todas mis miradas tristes.

Temo mi debilidad, mis miedos
germinan cerca de tu piel
y siento el aliento de tu boca y el sabor de tu saliva
acosando mis palabras,
haciendo erráticos los verbos,
deshaciendo los adverbios
y desnudando de contenido todos los adjetivos.

Entre las dos orillas de tu cuerpo,
hay un río devorador
y desde un extremo de él
te veo nítida, te siento viva
y oigo tus latidos y tu llamada.

Pero ahora la tarde se lleva en su saca
el valor de todos los silencios,
el azul de un crepúsculo
y es posible que un poco más de mi felicidad.

Andamos por la vida por la derecha de una carretera secundaria,
ya que casi nunca nos tocan autopistas y sí recorrer senderos de olvido.
Si en lugar de estos páramos donde se resisten las sabinas
tuviéramos el frondoso contorno de los bosques,
este lado del río sería menos certero,
y en la bruma de las mañanas,
no tendría que rebuscar en el desván de mi alma
un poco más del poso que me dejan tus caricias.
Una estrella es un astro que ilumina la noche.
a veces, se dejan un millón de años para verte, y sí, es verdad
que tienen un fragmento de la magia escrita en sus latidos.
Llegar a la noche y sentirlas puede devorar todos los contenidos silencios.
Me gusta saber que tú miras las estrellas,
que encuentras una parte emotiva en su azulado tintineo,
y que es entonces, cuando con voz queda,
casi en un susurro apenas perceptible, les dices que me amas.

De mí:

Fernando Sarría: La verdad que hablar de mí se me da bien, pero no, no voy a hacerlo sólo os puedo decir que me llamo Fernando Sarría, nací en Egea de los Caballeros provincia de Zaragoza y vivo en Zeta desde hace años, estoy en la mitad de mi vida, tengo 50 y si vivo mucho a los 80 ya me dará igual que sea verdad o mentira lo que os he dicho ahora. Escribir es mi segundo oficio, este sin beneficio y lo hago intensivo desde hace 4 años más o menos…ahora tengo suerte me publican un libro el 5 de mayo…El error de las hormigas…a ver si sabéis cual es el que cometen.