
Será mi casa sostenida sobre el sueño del agua,
pilotes cilíndricos que lamerán las mareas.
Si he de ser sincero, apenas me queda tiempo para soñar
y esa casa deseada está buscándome entre los goznes de mi memoria.
Casi he perdido medía vida sustituyéndome a mi mismo,
cada vez me veo más lejos, más expuesto, más débil,
y sin embargo cuando mis dedos acarician son los labios del fuego
y en la densidad de mi adn circula una música,
algo parecido a un adagio que sustituye los pronombres posesivos
por un trozo de noche donde atemperar los silencios,
aquellos, que todavía son capaces de sentir un escalofrío.



