21/5/08

POÉTICA


La pluma el arquitecto
y el poema es el puente
el lector abierto en canal
y yo abierto

y la corriente:
la tinta
pasan los barcos

y yo abierto
y yo abierto
y yo abierto

DERIVA


Blanco esturión, naciste para domar las aguas
Entre los dientes, una lengua te entrega
a la memoria: límpida, perfecta, rotunda

El color de la tinta es el color de los mares
cuando avanzan, invisibles, hacia la noche

Olas llenas de palabra brotan en los labios
coronándote de sal y de misterio
- el secreto idéntico del verso y los océanos -

Sobre el horizonte, un dios náufrago entre lágrimas
muere como el pez, a orillas del poema

SALITRE EN LA PALMA DE LA MANO


Ya no quedan puertos tras nuestras ventanas
tan sólo el chocar del viento contra el alféizar
bajo la pálida mirada del eclipse
y la fiebre de un ángel en el abismo

Ahora todo se rompe
como un espejo eterno
del alba y del ocaso,
extendiendo su imperio
testigo único del mundo

La mar se enreda a los tobillos
y en mi garganta
la sal hunde sus raíces

MARIONETAS


A Rebeca Linares

Rosada y se te va multiplicando
perfecta de tu cuerpo aquella arruga
que a veces me marea como cuando
pasea por tu vientre de tortuga

Aunque desconozcas el plan de fuga
trazado por un as del contrabando
ya sabes que mi alma es de lechuga
poco a poco me vas aniquilando

como a una bestia que la carne doma
rendida ante la niña y cae su altura
y el monstruo se desgarra los nudillos

¡Tristísimo escenario de locura!
Pareces un balcón por donde asoma
la noche acariciando sus cuchillos

DIARIO


Los recuerdos son náufragos
flotando en nuestra memoria

Solemos rescatarlos
con asiduidad:
unos necesitan una ducha
y un simple afeitado

Algunos,
además de aseo,
alimento
o cuidados intensivos

Unos mueren sucios y ahogados;

(ahora desapareces
bajo la cuchilla)

el resto
se acuesta cada noche con nosotros

De mí:

Víctor Sierra: Escribo para no volverme loco, como decía Bataille; y, de momento, ha funcionado. Porque la poesía tiene el encanto de las cosas inútiles, pero necesarias, y porque la mía dice mucho más de mí que mi conversación, mi currículum o mi sonrisa.
Si todo ha ido bien, cuando leas esto, mi poemario Garabato estará en la calle; que, por otro lado, es donde tiene que estar.