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5/7/07

TENUE


El tiempo se desteje hacia la cima
tenue, como el rumor de los ocasos,
desandando la vida entre tus pasos,
vaciándose en el sol como calima.
Deseos que el mañana desestima,
navegando callados sus fracasos,
se acoplan a mi boca sin retrasos,
anhelo que me abraza y me lastima.
El otoño apretándome la piel
con las noches rozando tus ausencias
atadas a mi cuerpo, hasta borrarnos.
La luna se detuvo en el dintel
mudando mis nostalgias en urgencias,
las manos apretadas, sin tocarnos.

LEYÉNDONOS COMO A UN POEMA


Te escribes en mi piel
con esa gracia táctil que derrochas,
- las estrellas de tus ojos te delatan -
quieren tus labios abrazarse a mis pechos
mientras los besos se apoderan de la noche,
y es que en un solo amor caben dos cuerpos.
Juntas las bocas acompasan su risa
bajo una misma tormenta.
Y esa agitación de manos
rozando nuevamente el horizonte,
nos coloca vientre a vientre
leyéndonos - como a un poema -
acústico vaivén de dos tiempos,
círculo húmedo donde te meces como oleaje.
A los pies del día la brisa nos reclama,
y en ese leve soplo de aire,
escuchamos nuestros nombres,
pronunciándose.

DESDIBUJANDO EL RUMOR DE MI AUSENCIA


Es rumor o es recuerdo
esa piel desnuda de otoño
que se vistió de verano en tus brazos?
Hay historias que de tanto roce
son eternas, incapaces de morir,
aunque reposen su soledad
en la banca de algún parque.
Hasta la nostalgia
se oscurece en tus ojos,
ausentes de los míos,
mis labios han muerto de sed
desde la última gota
que bebieron de tus labios.
Te he dejado mi huella,
memoria sin olvido,
para vivir zozobrando tu sueño,
mi voz con un adiós inaudible
esperando me retengas,
mi pecho deshabitado,
con la forma de tu amor
ahuecando su espacio.
Si acallaras el murmullo
que has supuesto mi partida,
encontrarás que estoy aquí,
remontando olas,
en el mar de dunas que inventaste.

COMIENZA OCTUBRE A LEVANTARSE


No sé en que momento perdimos el camino,
cabalgando nubes en la levedad de una risa
o en ese ahondar sobre el murmullo de la piedra
que nos arrancó la piel agrietada de esperas.
Quizás nos distrajimos deambulando ocasos
o nos refugiamos en cada amanecer
con los labios rotos y la palabra a cuestas
calentándonos la espalda.
Y no es que el horizonte
ya no abarque una mirada
o que el tiempo haya olvidado sus horas
para correr a abrazarnos.
Es el beso claudicado en el umbral de la boca
o la orfandad de unos ojos
- tendidos como lagos -
cansados de morder el día.
Dejamos entonces de ser cuerpos
acurrucando vientos
mientras la lluvia retoza en los cristales,
o manos enlazando mañanas en el
paseo vespertino por el parque.
Nos alcanzó la soledad
hospedada en la vigilia
del asombro con el corazón callado,
transitando la delgada sombra que se alarga
bajo la impasible lasitud de la frazada
donde nada queda de nosotros.
Afuera comienza Octubre a levantarse

A VECES EL AMOR ME QUEDA LEJOS

(pincha sobre la imágen para verla completa)

De mi

Soy un sueño, un sueño que persiste en mi memoria mas allá de la luz o del silencio... desde aquí elevo mi palabra
como un alboroto de ternuras que se pose en los corazones

De mi antología: Un alboroto de ternura.
Ana Mercedes Villalobos.