Mostrando entradas con la etiqueta Sebastiá Gaya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sebastiá Gaya. Mostrar todas las entradas

17/12/07

MADRE


Duerme ángel mío,
que yo continuamente velaré tu sueño,
y mientras duermes,
te hablaré quedeo en tu oído
para que aprendas,
a soñar las cosas bellas.
Te enseñare,
de donde sacan las rosas el perfume,
a acariciar la luz de las estrellas,
el alma de las flores,
y saber hacer guiños a la luna.
Te contaré, casi murmurando,
como son los besos que da el aire,
y de saladas las olas de la mar,
y los sueños, que para ti suspira
el corazón encendido de tu madre,
volcada sobre el regazo de tu cuna
inventado el camino de tu vida.

LA LLUVIA


La lluvia cae menuda y constante,
alborotando los prefumes del campo
que se levantan a borbotones
para extender su aroma a todas partes.
¡Me gusta inmensamente cuando llueve!
Las tardes grises me conmueven,
porque las siento correr igual que un rio
dentro de mi.
No es que yo sea nostálgico y tristón,
mas bien, será que estoy enamorado,
y la lluvia, como el amor,
me conmueve el corazón,
porque siento la misma sensación
de estar lleno de ternura, de placer...
Cuando llueve, siento lo mismo
que cuando tu estás a mi lado.

EQUIVOCADO


Me gusta inventarme sortilegios,
y poder sentirme un poco brujo
para explayar mi exacerbado ego
que desea gozar de privilegios.
Y yo, creído de mi mismo,
me acerco a un oscuro precipicio
preso de la cárcel de este vicio,
ensombrecida la mente de locura
me precipitare al fondo del abismo
para caer, en mi propia sepultura.

CONSERVADOR


No he sido cambiante de costumbres
en mis quehaceres cotidianos,
soy hombre de hábitos repetidos,
limpio de mente, ágil de manos
de mi Cantón bien aprendidos.
Las novedades las miro con recelo,
y me cuesta habituarme a ellas,
y prefiero,
al trabajo de cortar rosas,
el reposo de contar estrellas.

EL PARQUE


Me encanta pasear por ese parque
cercano a mi ciudad
extendido por la ribera del Segre.
Es un lujo natural
que comporta paz, intimidad,
y sentimiento alegre
se arremolina en mi
gozar de tanta hermosura
envuento en la galanura
de un paisaje encantador.
¡Cuantos nidos de amor
escondidos crecerán
por la fronda de los árboles!
¿Cuantos besos se darán
en sus rincones solitarios,
en los dulces arreboles
de las tarde veraniegas?
Mis románticos deseos
que aun viven en la esperanza,
testigos de estas belleza
en suspiros se desvelan,
ansiosos, con frenesí,
que con fe viven y esperan
que la señora naturaleza
se acuerde un día de mi.

De él.

Sebastián Gaya, Lleidatá, escritor y poeta. Era un hombre sencillo y reservado, pero ante todo un gran hombre. Propietario de uno de los hornos de pan con más identidad en la ciudad de Lleida. Su delirio, escribir todo tipo de género, prosa, poesía teatro… Miembro consolidado de las tertulias poéticas en la biblioteca pública de esta misma ciudad, donde el pasado día 5 de noviembre del 2007 se le rindió homenaje, el cual fue llevado a cabo por sus compañeros tertulianos y el grupo TOAR.
Sebastián Gaya, un poeta para la memoria colectiva.