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5/3/08

ABSOLUTO


Cada vez que busco el sentido de la vida
caigo en el hondo vacío
de la ausencia.

Ya sabéis...
La sensación de que esta mente
no alcanza a comprender
el absoluto.

Desde niña me deslizo
por ese tobogán que me conduce,
embriagada de ignorancia,
siempre al mismo callejón
del no sentido.

SENSITIVA


Cuando te conocí
me llamó la atención
un campo de girasoles muertos.

Tus silencios provocaban
un escalofrío perpetuo
instalado en mis huesos.
Aliviado en los momentos
en que volvías conmigo
y te metías de lleno en el papel
de fabricante de sueños.

Tú.
Un ahorrador de palabras.
Contemplador de cuerpos
y objetos.

Yo.
La "mimosa sensitiva"
que repliega sus hojas
al mínimo contacto ajeno.

Una hacedora de instantes
ante
un coleccionista de recuerdos.

VARAS DE CARRO


Poco o mucho
que decir.
Aquí estamos.
Plantada.
Mirando al infinito.

El mechón de pelo
recogido tras la oreja.
Los brazos
abrigando la chaqueta.

Ha refrescado.
Lo nota la garganta,
carretera sin tránsito.
Hay tantas palabras
escondidas
en los rincones
de este cuerpo.

El mechón se suelta,
bailando con el viento.
La chaqueta se abre
y deja el pecho
al descubierto.

Mejor no parar.
El frío puede,
entonces,
apoderarse
de tu aliento.

TODAVÍA


No dormirán, tus labios
todavía
junto a sus ojos cerrados.


Este amor
en suspenso
no sabe de caricias
al caer la tarde.

Ni del hastío
que llega, invasor,
a consumir los días.


A algún lugar
de tu espacio
y su tiempo
van a parar los deseos,
inconsumables,
que hacen este amor
eterno,
perdurable
por incierto.

NÚMERO 42



Me invaden paisajes
de la infancia.

La casa que ya no existe.
La escalera en la penumbra,
claraboya a lo alto.
El lavadero.
El olor a antiguo y a humedad.
La voz de los vecinos.

En el sueño lloro.
Por mi abuela muerta.
Por los sentimientos cojos.
Por la vida que se escapa.
Porque nadie nos enseña
lo importante.

Lloro en el sueño.¿O estoy despierta?

De mí:

Hace tiempo que Carlota se toma la vida de un trago, como viene, sin esperas, sin mariposas en el estómago. O tal vez no es así. ¿Por qué, si no, escribe lo que escribe? Las palabras le salen como si estuviera en trance. Luego... escribir para ella es conocer su yo interior más escondido. Carlota es feliz cuando se descubre un poco más en cada poema.
¿No tenéis la sensación de que, en algún momento de nuestra vida, hemos perdido el cordón umbilical que nos une a nuestro propio yo? Todo lo demás, como que haya nacido en el 67 en algún lugar de Catalunya, es circunstancial.