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8/11/07

PIRAMIDE


Puede olerse la quietud
sobre la piel del desierto.

Una fractura en su cintura
descubre el cónico sello
que el áspid venenoso
puntual a la cita de los siglos
dejó abierto el oficio a los saqueadores.

Suave la arena,
parcialmente oculto el dintel,
idealiza la tumba.

Cada noche en un ritual
se me descienden los peldaños y el alma,
en un intento de soñar los jeroglíficos,
vagando entre sarcófagos,
roza la momia de mi cuerpo.

Un guiño del tiempo
alucina la mente y
la fiebre se introduce en el deseo
cuando al son de la cítara, la llama,
bailaba los atardeceres.

Toda la cripta
destila un áloe enmohecido
que verdea los perfiles. Y las ánforas,
en el silencio de los muertos
vigilan los secretos que
entre anillo y anillo
sepultó la despedida.


Del libro “Eterno yacimiento”

GUARDADO EN EL SIGLO


Guardado en el sigilo
de todos los secretos
hasta que el dolor fue tumba y piedra
y el lacre de las lágrimas
cristalizó bajo el polvo y el olvido, corazón,
tanto y tanto
fue el empeño de enterrarte
que los fósiles dialogan en tu estrato.
Fíjate,
tanto, corazón,
después de lucha tanta y extenuado
exhalando el hálito último de existencia, fíjate
dónde, vacío ya, llegaste
desvanecido tu blindaje y sin
memoria.

Fíjate el erial
que en tu suicidio conseguiste,
ese punto de congelación
donde las moléculas expiran
y la profundidad de la noche
opacifica la atmósfera.

En la quietud de tu muerte
la salvación acariciaste sin saber, corazón,
que las mieles de lo inamovible
forman la trama de lo que no es,
y en esa nada
ni las tumbas tienen lápidas
ni letras los secretos.

Por eso, ahora,
inalcanzable ya
aunque arrepentirte quieras,
el eco del amor que te llenaba
de las puntas de los dedos,
poco a poco se resbala . . .


Del libro “Eterno yacimiento”

LA IRA CONTRA EL TIEMPO

La ira contra el tiempo
que recoge los momentos en estuches amarrados
colgándoles
de argollas de nivel inaccesible,
suena persistente, recorriendo,
con sus tacones priet­os,
el pasillo embaldosado de mi cueva solitaria.

Sin saber,
el viento, repiquetea los cristales
llevándose en su vientre
las gotas transparentes que, de mi voz,
cayeron
en un labio adjetivo de tí, y sin saber,
la quietud espesa llena de lomos oprimidos
las cajas de polvo que olvidaron
la estructura de su nombre.

Entrelazándose,
el miedo y el silencio, muerden,
con sus bocas escarlata,
las yugulares tensas por la rabia contenida.
Mientras, en los rincones que las caderas de piedra dibujan,
ocultándose,
las arañas vengadoras recubren, con su tela cenicienta,
los harapos rotos de paciencia,
eclipsándose luego, salvajes, en espera de su presa.

¡Te maldigo a tí, a tí,
araña del tiempo,
y pienso destruirte a nada que dejes libre
uno solo de los tendones de mis dedos!
¡Te maldigo, una y mil veces,
te maldigo, te maldigo
como se maldice a los demonios,
con los dientes apretados
y las uñas clavadas en la carne!

Del libro “Eterno yacimiento”

IBA NACIENDO


Iba naciendo
del útero inmenso de la vida, cuando
el fin de la infancia me alcanzó y
descoyuntando la placenta tuve que dejar
la gruta del sueño, la estación del tren de primavera
el nido que el jilguero pastorea
en la esquina superior
de la primera página de un cuento.
La iniciación
no fue un rito. Su llegada furtiva
quebró
el rostro de nácar que tenía y simplemente
hube de buscar
las señas de identidad del nombre.
Un
punto de inflexión, un radical aspecto
la pupila abierta me ofreció y a partir de entonces
defendiendo el silencio y la palabra
mi memoria se construye como la montaña,
como el mar, fuerte, decidida,
con la sonrisa de miles de partículas unidas, con
el registro insólito de los spots de los fotógrafos,
con las letras de canciones,
con el botín robado de los saqueadores,
espinas que penetran
blandiendo el hacha en el espíritu
sufriendo, amando,
siendo.



Del libro “¿Quién tiene nombre?”

AL CORNUS RUBRA


Al cornus rubra como a mí
está a punto el otoño de llegarle. Oigo
sus pies gangrenados alcanzándome la carne.

Lo presiento
como el ruido o los pasos furtivos en mi espalda
sin ojos ni horizonte. En sus manos grana
deslizándose hacia el roce quebradizo del cristal,
vuelvo a preguntarme: ¿quién tiene nombre?
resbaladizo granate que se rompe como añicos
de hojarasca, huida sombra al
declive de la tarde.

Entre la herida del negro y la del rojo
está la muerte
y el barranco oscuro del adiós entre montañas.
Luego cuesta renacerse
cuando las cenizas fueron diálogo truncado
paredes demolidas
y hojas yertas, vaciadas de su sangre.

Ayer, de su cuerpo
tomé una rama agonizante, no pude resistirme
a su gradiente de matices
su voz detenida
y la belleza palpable de su seda mate.
La besé,
en mis labios quedó prendido su tenue tacto,
la gota última de su aljibe,
la vida que marchó
de su regazo.

Del libro “¿Quién tiene nombre?

De mi:

Pilar Iglesias de la Torre, nacida en Valladolid en diciembre de 1952, cursó estudios de Medicina y Cirugía en su ciudad natal, licenciándose en 1977. Después, se especializó en Medicina Familiar y Comunitaria. Es además Máster en Salud Pública, Diplomada en Enfermería, Diplomada en Nutrición y Alimentación y Diplomada en Medio Ambiente. Habiendo realizado también numerosos cursos especializados en Psicología, Gestión y Dirección de Empresas, Dirección de Grupos, Dinámica de Grupos, Trabajo Social y Desarrollo Comunitario, además de infinidad de ellos, dentro del campo puramente clínico, a través de los 30 años de ejercicio profesional.
Desempeñó en los años 1985-87, la Jefatura de Atención Primaria de Valladolid, de la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Castilla y León, con la misión de estructurar, organizar e implementar, la nueva concepción de la Atención Primaria de Salud que aconsejaba la Organización Mundial de la Salud, para países industrializados, centrada en una distribución territorial asequible que garantizase la universalización y la equidad, en el acceso a la atención sanitaria, de la población. Dicha labor se desarrolló en base a la creación de los Centros de Salud y los Equipos de atención Primaria.
Ejerce desde 1977 hasta la fecha, como médica de Atención Primaria, en un Centro de Salud rural de Valladolid.
Durante su ejercicio profesional, ha llevado a cabo numeroso programas de desarrollo comunitario trabajando conjuntamente con el profesorado de los Centros de Enseñanza de Educación Primaria y Secundaria, con los Centros de Educación del Profesorado, con las Unidades Básicas de Acción Social y Organizaciones sociales de diversa índole.
Pintora además como investigadora de uno más de los mecanismos de comunicación posibles, ha realizado diversas exposiciones de sus obras en diferentes provincias españolas.
El 22 de junio de 2007 recibió el PREMIO JUAN DE BAÑOS de poesía en su 44ª edición, concedido por la Academia Castellana y Leonesa de la Poesia.
Pertenece en la actualidad a varios grupos poéticos, como son El Cerro de los Versos, Asociación Poética Ambito, Grupo Poético Vértice, Grupo Sarmiento, Asociación Canal Literatura, y los foros internacionales de poesía: Poesía Hoy, Poetas Universales, Poetas de hoy, Poesía Nueva y Poesía Pura.