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10/4/08

FORMULARIO PENDIENTE


Si suplicar es morir, si extrañarte
tras la tortura y el paso de los años, es morir.
Si a cada paso que avanzo tu recuerdo me asalta
y retrocedo, anhelando tu aliento en mi oído
y tu voz susurrando juramentos, morir quiero.
Ser infinita, certera, magnífica,
llegar donde tu sombra se perdió en el tiempo.
Atravesar la atmósfera siendo etérea burbuja
y dejarme arrastrar hasta la orilla de tu cuerpo.
Ser pequeña, diestra, tangible,
acertando a esquivar la bruma de la soledad
que pesa como el más cruel de los destinos.
Si me siento gota de agua a punto de irrumpir
en un ocaso opaco y gris, que no tiene otra salida
que el este de tus ojos, si al amanecer no encuentro
la luz más pura porque se la quedaron ellos, morir quiero.
Morir, y ser definitiva, austera, diplomática,
desandar tus huellas con pies de hada,
y sentir en mis plantas que estoy en tu pradera.
Que pertenezco, soy, me considero,
involuntaria marioneta del destino
que juega como un niño y es cruel.
Feroz de nacimiento.
Quiero, suplico, te extraño.
Y a cada uno de mis pasos el eco me devuelve
tu recuerdo, reverberando en una soledad que
no me pertenece. Que me fue impuesta, sin preguntar
si yo estaba de acuerdo.
Si todo esto es morir,
si mis ojos no quieren abrirse a más madrugadas en blanco,
si manos recorren las sendas de la tuyas por mi cuerpo,
si no me reconozco en el espejo,
si me duelen los labios de nombrarte
y los pechos de reclamar tu tacto,
para qué seguir rezando.
Libérame de la tortura de tu silencio,
de la cuenta de los días, del rosario infinito de súplicas a Dios.
Si todo esto es morir, a qué estoy esperando.

ALQUIMISTA DE SOMBRAS


Tus ojos no me mentirán.
Ni el púrpura de tus ojeras.
Tampoco lo harán tus lágrimas
ni la duda que se balancea en tu iris perfecto.
Yo leo en ellos como una hechicera en los posos
del té. Veo tus caminos. Los prestados.
Aquellos que un día tomaste de otros, y que ahora
te niegas a abandonar. Son aceras.
Orillas de asfalto. Pavimento acerado y gris
donde un día rondaste al diablo.
Traicionaste a tu alma regalando muerte.
Veo palmas desnudas, dedos cruzados,
cuencas vacías y bocas herméticas.
Leo rendición. La tácita advertencia de una mudez
que pesa. Cabezas que se giran hacia otro lado.
Maletas secretas. Polvo blanco. Desnudez.
Oídos que se cierran a golpes de puerta.
Telaraña piramidal. Pérdida.
Tus ojos no me mentirán.
No lo hará tu boca. Ni tu voz. Tampoco tu piel,
mapamundi extraño de anáforas perdidas,
de rima veloz. De sonetos de miel e inacabados versos.
De anacrónicos poros y tibias melodías.
Lo hará el corazón que late, el alma que dormida,
inicua y vendida, romperá cadenas y huirá de tu cárcel.
Ella, sí, sí me mentirá, y estará perdida.

CALIDOSCOPIO


Hay partes de mi misma que desconozco.
Fragmentos de un cuerpo geométrico
escondidas entre el espejismo y los versos
de un ser extraño y quimérico.
Soy, existo, pero no me identifico.
Me siento paraje de sombras exóticas.
Clave sin descifrar en un muro de arena.
Acertijo de definición incorrecta escrito
con tinta invisible. Una frase infinita.
Soy, existo. Pero entonces,
por qué me siento agujero negro, galaxia
perdida, horizonte remoto y cobijo innecesario
para almas perdidas.
Soy refugio de palabras compuestas
de absurdo significado. Metonimia, alegoría.
Metáfora inconclusa de un verso inacabado.
Existo a la sombra de las decisiones.
En el crepúsculo de las notas a pie de página
que nadie lee. Entre renglones perdidos de una
enciclopedia de finales de siglo. Varada en un
tiempo pretérito imperfecto.
Empezaré a contar, seré, existiré.
Seré, si intimido, si muerdo, si grito.
Si exijo la palabra a un sordo-mundo que no
entiende mi idioma. Al que nada importa
destruirse a sí mismo.
Existiré, si no escucho. Si enmudezco,
Si me alejo. Si entro en su juego de palabras huecas
y falsos poetas. Si colecciono muescas y aprieto gatillos.
Si rompo los sueños cristalinos de un niño,
Y luego, al entrar, me limpio las suelas.

ESTADOS IMPERFECTOS


No le digas eso de mí.
No le cuentes mis deseos más oscuros.
Prefiero que descubra por sí mismo
a la fiera herida, a la extraña que
dormita entre cartílagos y piel.
Al peregrino animal que desgarra
abriendo heridas en el silencio
y asesina palabras a golpes de verso.
No le confieses que soy débil frente al dolor
y temo su dentellada, que me asusta la muerte
y por eso hablo con ella.
En cambio, dile, que soy valiente
al desafío de vivir.
Que cambio realidades por quimeras.
Dudas por certezas, negros espejismos
por blancas ilusiones.
Cuéntale que soy una loca bebiendo
amaneceres, madrugadas, noches, lágrimas
y me alimento de toda clase de emociones.
Que soy noctívaga de sueños increíbles.
Sonámbula de nubes, pasajera de remotos
horizontes y dibujante de escorzos imposibles.
Que no tengo coraza y soy fácil presa
para los vicios, los amigos, los duelos,
los escarnios y las etiquetas. Para mis enemigos.
Y, luego, si todavía quiere conocerme,
enumérale mis culpas, mis pecados.

REMIENDOS


Somos supervivientes de plazos vencidos.
Fragmentos de cristales que han sobrevivido
a muchos huracanes.
Trocitos de vidrio adherido a ventanas,
cuellos de botella y rotos tragaluces.
Llevamos rajas en el alma,
grietas dobladas de mil cicatrices.
Somos acumuladores de cajas vacías,
de tarros transparentes que contienen aire.
de muñecas rusas, quebrados relojes,
cerraduras sin llave y torcidas chinchetas.
Somos compradores de absurdas ofertas,
de insólitos sueños y deseos vulgares.
de salud, de fama, de días felices,
de amistad, de reinos y falsas verbenas.
Somos supervivientes de plazos vencidos.
Segmentos de un plano, cilindros de un fleje,
partes de una línea. Puntos suspensivos.
Fracciones de vida, paralelas de un eje.
Pasacalles de un barrio que tartamudea
y vende remiendos a un precio imposible.

De mí:

Luisa Fernández.
De mí diré, que hace cinco años que comencé a escribir y desde entonces, no he dejado de hacerlo. Fue como el picotazo de un mosquito que me inoculó un veneno, y ahora corre por mis venas sin antídoto. No me mata, pero me tiene prisionera entre renglones y metáforas. Y lo que es peor, tengo el síndrome de Estocolmo. Me considero escritora de largo aliento, aunque me gusta el cuento y la poesía, a la cual considero un arte mayor y cada vez me cautiva más. Pertenezco a la asociación de escritores ESFERAdeLETRAS.