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9/2/08

SI NO TE AMARA...



A Montse, compañera de mi vida.


Si no te amara con locura
desde razones de un demente,
si no te amara con mordiente,
no sería amor desde cordura.

Si no te amara, amor, cual mi bandera,
con corazón en el escudo,
si no te amara dibujando tu desnudo
arrojaría mis entrañas a caldera.

Si no te amara como un adolescente
o como voz defensora del valiente,
sería ruin pensar que mi simiente
meciera dulce cuna en ese vientre.

Si no te amara, amor, si no te amara…
desistiría de enjuagar mi sentimiento
y subiría al árbol más siniestro
para que de él, mi vida se lanzara.

Si no te amara, amor, si no te amara…
me iría al cortijo de los muertos
para dejar mi pluma sin los versos
que tú recitas amor, con voz tan clara.

Si no te amara desde estas lejanías…
Si no te amara con sonrisas pensamientos…
Si no te amara como aman juramentos…
Si no te amara, amor, todos los días…

Si no te amara, amor, si no te amara…
sin ser de biblia, pero siempre siendo Credo,
si no te amara, amor, como yo puedo…
si no te amara, amor, si no te amara…

copyright Chechu Arroyo ©

TUS LIBERTADES


Pluma enamorada del otoño deshojado,
entre hayas centenarias alumbradas
por estrellas de noviembres azabaches,
novias con los velos de neblinas incesantes
¡escríbeme! no dejes que yo te empuje.
No permitas tu esclavitud,
eres libre como el agua del arroyo vagabundo
que pasea sus impulsos naturales
por laderas de esta aurora momentánea.
Deja mi razón, no esperes
que te obligue a unas letras dominantes.
Es otoño y eres libre.
Borrachera de alegrías naufragadas,
de desmanes, de sonatas inconfesas,
de suicidas pasajes de una historia
sometida a las vueltas de la noria.
¡Eres tú! la que manda hoy en mi cabeza.
Llegaron los fríos vespertinos
y con ellos, pluma… tus libertades.



copyright Chechu Arroyo ©

NEGRO



Te escondes negro, siendo hermano,
bajo plástico que tapa la explanada
que hace techo a la verde raíz plantada
por la barata herramienta de tu mano.

Eres libre negro, siendo hermano,
de rajar esa flexible, cruel techumbre
para ver el cielo azul, techo del hombre
y de andar como camina el pueblo llano.

No te escondas negro, siendo hermano,
respira el aire fresco de esta España
dejando atrás la muerte de guadaña
de un ayer tan sucio… como vano.



copyright Chechu Arroyo ©

EL HIJO DE LA MIGUELA



Salí de mi portal
paseando por aceras
y entre arbustos encontré
al hijo de la Miguela.

“Niño ¿por qué lloras?
¿no ves que ya es Noche Buena?”

Y el niño, con dulce voz,
me dijo que no me fuera,
que quería compañía
en una caliente hacienda.

A mi casa regresé
con el niño de Miguela.

“¿Y tu madre?” pregunté
“¿no puede darte la cena?”

Y el hijo de la Miguela,
con mirada y voz de pena,
me dijo… “se marchó con don Manuel,
el cura de la otra aldea,
a poner su cuerpo en venta”

“Mi madre me comentó,
antes de cerrar la puerta,
que al volver ya se traería
pavo y vino de la tierra”

No pude más que llorar
al sentir su voz serena.
No pude más que abrazar
al hijo de la Miguela.


copyright Chechu Arroyo ©

A LA POESÍA


Aunque el mundo no consiga su paz eterna,
aunque oriente y occidente
no se abracen fraternalmente,
aunque la humanidad sienta
que se ahoga en la corriente,
habrá alguien con esperanza,
alguien cerrará el infierno
y es entonces y solo entonces
cuando abrirá el cielo en poesía.

Aunque lloren desconsoladamente
las llamas por entorno entristecidas,
aunque rujan los latidos
de corazones cosidos por heridas,
aunque sea amargura
mantener la vida erguida,
alguien cerrará su herida
y es entonces y solo entonces
cuando despertará, sublime, la poesía.

Aunque caiga el pajarillo
de su caliente nido,
aunque maten a inocentes
en asesinas cacerías,
aunque se olvide de sonar
la brisa junto al agua de ese río,
alguien caminará decisivo
y es entonces y solo entonces
cuando continuará la vida en poesía.


copyright Chechu Arroyo ©

De mí

Chechu Aroyo: Madrileño de nacimiento, agradezco a mis padres que me criaran entre los altos montes y verdes valles de aquella Asturias de principios de los setenta. Una Asturias aún minera, de un carbón sinónimo de pan y muerte.

De regreso a Madrid, conocí a Don Isidro, profesor de literatura y al que dediqué mi primer poema que decía así… Isidrín es un tontín, que le gustan las mujeres y se mea en las paredes, como un perrito pelele… lo que fue motivo para, tras un capón, hacer que sintiera placer por las letras. Él sí era un verdadero poeta.

Me considero, si debo considerarme de alguna manera, ciudadano del pensamiento, un soldado de la vida, con sus amores, gracias y decadencias y de la violencia, un muerto.

Chechu Arroyo