31/3/08

DE SOSLAYO


Apenas unos segundos la estuve observando.
Ahora, desde mi cómodo rincón, la recuerdo,
como quien recuerda un rayo.
Su rostro una alhaja, ausente y esquivo;
su pelo, bucles de coraje que le brotaron del cerebro
con dirección hacia sus manos:
con ellas asió dos bolsas repletas de lo que no conozco.
Apenas unos segundos la retuve en mi retina:
se acomodó en mis ojos o memoria.
Su indigencia se interpuso como umbral de dos planos,
pero el tiempo es el orden y estructura los hechos.
Hoy he despertado de mí mismo,
y el albur ha dispuesto su presencia en mis versos.

4 comentarios:

fgiucich dijo...

Cuántos versos puede generar una mirada!!! Abrazos.

Camille Stein dijo...

Un gran poema. Me ha encantado. Un saludo.

Raúl Ferreiro dijo...

Gracias fgiucich por tu comentario
Es cierto. Aquella chica me transmitió, luego, se perdió para siempre, pero corrí a rescatar palabras para reconstruir lo imposible.
Un abrazo

Raúl Ferreiro dijo...

camille...
Gracias, muy amable. Un placer que te haya gustado.
Un cordial saludo